Dicen que cuando un secreto entre dos personas se revela a otras pierde su magia. Que entonces el momento ya empieza a ser de más gente.
Yo atesoraba esos momentos como si fueran el más puro oro...pese a que a veces la lengua me pierde, pero sin revelar cada detalle que los hacía únicos. Si tenía que desahogarme podía hacerlo conmigo misma.
Pero llega el día en el que sientes tanta nostalgia que tienes que contarlo para poder volver a vivirlo y que ser pierda para siempre o al menos de momento. Que deje de atormentarte como algo que jamás volverá.
Pero después de mucho tiempo, eso quiero, quiero que no vuelva. Porque gracias a que ocurrieron en determinadas circunstancias se convirtieron en especiales y si se alargaran, quizás, dejarían de serlo. Disfruta cada momento, yo sé que se acabaron y lo acepto.
Café con mi subconsciente
sábado, 20 de junio de 2015
domingo, 5 de abril de 2015
Cuando las drogas ya no sirven
Escribo esta entrada como continuación a "Amistad y otras drogas", de ahí el titulo de esta misma.
Todo iba a ir bien si volvías...o eso pensaba yo porque la conexión seguía viva en mi memoria pero no es nuestras auras.
Hice un esfuerzo por volver a encontrarnos pero una vez más te fugaste. Nunca más creeré que fue por miedo.
Lo más bonito sería pensar que la conexión se fue y tú con ella y aunque mi mente quiere pensar que nunca existió, lo cierto es que yo la sentí. Quizás tú no pudiste hacerlo porque estabas demasiado ciego y no hay peor ciego que el que no quiere ver. No hay peor ciego que el que se esconde y cree que es el más valiente.
Lo cierto es que ya no estás aquí y no parece que vayas a volver.
A veces veo tu sombra entre tu pelo, toco tu rostro y creo que te estoy tocando a ti...y entonces te desvaneces.
Todo iba a ir bien si volvías...o eso pensaba yo porque la conexión seguía viva en mi memoria pero no es nuestras auras.
Hice un esfuerzo por volver a encontrarnos pero una vez más te fugaste. Nunca más creeré que fue por miedo.
Lo más bonito sería pensar que la conexión se fue y tú con ella y aunque mi mente quiere pensar que nunca existió, lo cierto es que yo la sentí. Quizás tú no pudiste hacerlo porque estabas demasiado ciego y no hay peor ciego que el que no quiere ver. No hay peor ciego que el que se esconde y cree que es el más valiente.
Lo cierto es que ya no estás aquí y no parece que vayas a volver.
A veces veo tu sombra entre tu pelo, toco tu rostro y creo que te estoy tocando a ti...y entonces te desvaneces.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)